Como en cada edición, Quilino y Villa Quilino se engalanan para celebrar uno de los eventos más destacados del norte de Córdoba: el Festival del Cabrito y las Artesanías.
Como en cada edición, Quilino y Villa Quilino se engalanan para celebrar uno de los eventos más destacados del norte de Córdoba: el Festival del Cabrito y las Artesanías.
El viernes 9 de febrero de 2024 será en la Plazoleta del Bicentenario, a la vera del ferrocarril, con entrada libre y gratuita. Posteriormente, se trasladarán al Balneario Municipal situado en la Villa de Quilino, los días sábado 10 y el domingo 11 de febrero.
El escenario mayor “Chango Rodríguez” será el epicentro de presentaciones artísticas que incluirán a destacados representantes del folclore a nivel nacional y local. Cabe destacar que el mismo se encuentra enmarcado por el cordón de las Sierras Chicas rodeado por la flora autóctona y a un paso de las vertientes naturales.
El Festival del Cabrito y la Artesanía no solo convoca a las familias de la zona, sino que es el pretexto perfecto para que aquellos que emigraron de la región, regresen y disfruten del espectáculo en compañía de familiares y amigos de toda la vida, así como para los turistas que solo conocen virtualmente o mediante el boca a boca, a los que se esperan ansiosamente para que disfruten de ésta tradición quilinense, de la historia, de los aromas y de los sabores locales.
Hace ya medio siglo, un grupo de jóvenes entusiastas decidieron crear un festival que resaltara las virtudes del cabrito, reconocido por su excelente calidad y exquisito sabor. También se buscaba destacar la artesanía local, especialmente la elaborada con paja de trigo y plumas teñidas, únicas e inigualables, que ha sido transmitida generacionalmente desde tiempos indígenas, ganando reconocimiento a nivel nacional e internacional.
Las festividades en «El pueblo de la Laguna», nombre que tiene Quilino en lengua sanavirona, se realizará en febrero, coincidiendo con la maduración de la algarroba, el mistol, las tunas, el piquillín, y el canto resonante de los coyuyos y chicharras del monte cordobés. Estos son signos inequívocos de que es tiempo de reunión, alegría y auténtica expresión de la identidad del norte de Córdoba.